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Lo extraño y lo alterno del otro, es lo que nos puede acercar más a la comprensión, en primera instancia de él, y en segunda de la humanidad misma, del ser.

(Por Carlos Torres Trejo)

Siguiendo la línea de la entrada anterior Introducción al arte contemporáneo, hablaremos ahora un poco de su discurso, y sus pretensiones.

Dama con Unicornio. Renacimiento. Rafael Sanzio

El arte durante mucho tiempo estuvo acostumbrado a instalarse en las nociones de “belleza”, “perfección” y “armonía” como categóricos definitorios que designaban todo aquello que por complacer a los sentidos resultaba una experiencia estética, más que destinstaladora, motivadora de una experiencia “más allá del cuadro mismo”. Tomando en cuenta las corrientes filosóficas que acompañan el pensamiento hasta antes del siglo XX, considerabamos como Kant, en la estética como una cualidad de belleza, que se pierde en una férrea definición. Ante la posibilidad Hegeliana de armonía, entre una técnica precisa y perfecta, delicada, y un tema inspirador, acompañador de sentido, la obra de arte se volvía un documento global. Un signo identificable, clasificable y más o menos comprensible en tanto que entendíamos la sociedad desde una unicidad de sentido, un aire que envolvía cualquier manifestación de arte, en un periódo determinado. Una tiranía del concepto y la razón.

Al llegar el siglo XX, y más precisamente las dos guerras mundiales que marcarían el vuelco a la razón y el entendimiento humano, la depresión y el desencanto del mundo no se hicieron esperar. Fueron los artistas de las vanguardias los primeros en dar una vuelta de tuerca al sentido, ante la asimilación que la búsqueda por la razón, el cientificismo que había imperado hasta principios de siglo, había traído consigo sólo mucha destrucción. Una total irracionalidad en la que, el humano, con su ciencia, se mataba y aterrorizaba. Construía una bomba atómica ¿habrá más perversión?

Inválidos de guerra jugando a la cartas. Nueva objetividad alemana (aprox. 1940) Otto Dix

Trinchera. Futurismo italiano (aprox. 1925) Gino Severini

Ya que la razón no alcanza para disitinguirnos de la bestialidad de los animales, y nos da un potencia destructor, tenemos que sustentarnos entonces en principios básicos de sensación. En aquellas manifestaciones que sí corresponden categóricamente a “lo humano”, y que ya sea repulsión o agrado, transgreden al espectador. Tratando de perder corporeidad al reinventar los formatos básicos, y martillando a la sociedad, en la sien, surgen entonces los movimientos que abogan ya no por un arte puro, conciso y definible en términos como “pintura” o “escultura” y mutan hacia la dinámica de la vida misma, en su tiempo y acción.

Lo efímero, lo abstracto y el arte del instante surgen como respuesta como una búsqueda interior hacia los sentidos. Pareciera entonces un arte sin razones, sin entendimiento, pero de lo único que se desliga es de su carácter positivo, ciéntífico, y pasa a ser abstracto, más humano, una verdadera perversión de los sentidos. Siguiendo los preceptos de Shopenhauer retomados por Nietszche se abstraen al alto vacío de la conciencia, a la búsqueda de la causa infinita y primera, y vuelven a dudar, de su tiempo y espacio, buscando lo verdadero más allá de la razón. Llegando inclusive hacia las manifestaciones concretas de espacio y color.

 

Blanco sobre blanco (1918) Kazimir Malevich:

Blanco sobre blanco (1918) Kazimir Malevich / Es una de las obras fundamentales del arte moderno porque abrió definitivamente el horizonte de la abstracción plástica. En este cuadro, Malevich (1878-1935) se alejó por completo de la representación del mundo real para llegar a la abstracción total. En Blanco sobre blanco no hay rastro de ningún referente del mundo objetivo que sirviera de modelo pictórico al artista. Es un cuadrado blanco adentro de otro cuadrado blanco.

El mundo como voluntad y representación, como versa el título del libro de Shopenhauer, ante la percepción, se vuelve la bandera de los movimientos que buscan explorar su mundo, denunciarlo y transmitirlo en su arte. Al menos volverlo un consuelo, un arma de acción.

Ya que el único conocimiento posible es el que percibimos, como una realidad externa, no será entonces que la única posibilidad de acercamiento hacia el mismo humano es a través de la desinstalación y deconfiguración de la realidad interior, en un proceso de abstracción hacia la esencia de los fenómenos de la percepción, tratando de llegar a la esencia de las cosas, las cuales, parecen estar en absoluto indefinidas.

El ser es un ente complejo, necesita ser admirado y explorado con todos los sentidos.

Trasgredido y superado en cuanto a la percepción que acostumbra, podrá reflexionar y de esta manera crear su propio sentido, será ahora, parte de la obra, parte de la acción del arte.

Para el artista contemporáneo no hay obra sin espectador. Es él el encargado de incomodarse ante lo que está viendo, de participar y mirar de frente, en el espejo de su tiempo, en el espejo de su interior. Es un arte que se realiza con fines de existencia, de atención, es lúdico. El uso de mil máscaras se dinamiza ante una sociedad que parece libre, cuando es esclava de autómatas, de especialistas cíclopes ordenados ante la línea de producción.

Busca combatir la enajenación, la alienación, y lleva a la confrontación. La muerte, la violencia, la perversión, lo onírico, el hedonismo, la babarie, la guerra, el asco, las trasgresión son temas recurrentes, temas de conversación.

El problema entonces no radica en su creación, sino en su intercambio y reflexión. Instalado en un mercado del arte servil, que busca transacción y no apropiación conceptual, el arte contemporáneo se revela, y le escupe. Se vuelve inapropiable, se vuelve del instante. Se vuelve una acción, un suceso, partícipe en la mente de cada uno, más allá de su creador. Se vuelve no objeto, se pierde la documentación. Contra el absolutismo de la idea, la sustancia y la orientación, en el siglo de la liberación y la autonomía ¿por qué entonces nos cuesta tanto entenderlo? Será porque todavía somos esclavos, esclavos de todo, menos, de verdadera pasión. Por que la condena de nuestro tiempo, es ser libres, bajo una simple definición.

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