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(Por Carlos Javier Torres Trejo) Hoy 17 de mayo se celebró a nivel internacional el Día Internacional contra la homofobia y la transfobia. Miles de artículos en la red así como campañas y personajes de la vida pública de la país se unieron a la causa. El resonar de mil campanas de libertad, tolerancia, integración se hicieron sonar en todos los rincones. Hasta se habla de un movimiento 2.0 a través de redes sociales y medios digitales, muy pertinente acorde a lo que vivimos en la sociedad contemporánea. Qué gusto!… Como dice el Dr. Edward de Bono, al estar en la cárcel es preferible contra con una buena lima que con una brillante disertación sobre la libertad… y hoy me atrevo a decir que estamos en la cárcel.

Muchos puntos son los que hay que aclarar, trataré de ser puntual. Sólo antes cabe recordar que se estableció el 17 de mayo como el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia ya que fue un día hoy como, pero de 1990, cuando la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud quitó del catálogo de enfermedades mentales a la homosexualidad.

Necrofilia, una de las filias más antiguamente detectadas.

Sí, totalmente un gran logro y un avance en el pensamiento contemporáneo, es totalmente absurdo considerarlo una enfermedad en tanto una conducta sexual. No resulta ser un condicionante crucial en tanto el desarrollo de alguna otra patología de tipo somático o nervioso, ya que la población en general está predispuesta a padecimientos de dicha índole, donde factores como el entorno tienen mucho mayor influencia. Tampoco ni hablar de las filias sexuales, que esas las tenemos todos en mayor o menor medida. Así es, de una lista de casi 150 filias registradas donde entre las más comunes están la parafilia, voyerismo, exibicionismo, etc. es prácticamente imposible no contar con alguna… diagnóstico, todos somos unos pervertidos sexuales, en mayor o menor medida. Sexo sin ningún placer “diverso” y “alternativo”; mátenme por favor.

Mi principal intención entonces es señalar dos puntos: el de la “tolerancia” y el de “la homofobia y transfobia intragrupal”. La tolerancia es una palabra que hace mucho ruido, la detesto. Para mí el que alguien te diga “te tolero” implica una estructura de poder vertical donde tú, el que ostentas el poder, me estás dando permiso y “chance” de que me exprese de manera que, sin afectar a tus intereses podamos “convivir en santa paz” (bajo tus reglas). La tolerancia no me parece en lo más mínimo un esfuerzo serio y real por generar entonces un nuevo modelo social donde la expresión de la preferencia sexual sea indiferente, así como algunos son de cabello lacio, otros quebrado y otros rizado (a grandes razgos) así hay heterosexuales, homosexuales y bisexuales. Esto implica para mí, que pese a todos los esfuerzos que se han hecho al respecto, muchos de ellos se encuentran desvirtuados y mal canalizados. No podemos seguir sosteniendo las teorías feministas y de liberación sexual en donde “yo soy diferente, por eso me reconozco, y por eso reconozco que TÚ eres mi ENEMIGO”. Una batalla campal donde si bien para comenzar se lograron avances significativos se cometió un error garrafal, la acentuación aún más de diferencias no sólo por parte de los individuos “normales”, sino más que nada por parte de los individuos “discriminados”. Este es el puente para el siguiente punto.

Desfile organizado por asociaciones LGTTB de Portugal

Gay Pride

Hoy día, lo más triste y lo que más detesto, inmerso en un “ambiente” de corte homosexual, es la maldita cerrazón de mente por parte de los homosexuales. Pareciese como si muchos (no todos) tienen un chip que les marca definitoriamente su “modus operandi” a partir de ese odio y esa estructura heteronormativa. Sí, yo particularmente creo que los homosexuales son los que discriminan más a los homosexuales, y no se diga de los transexuales. Para la fiesta y la marcha del “orgullo” (¿cuál perdón?) gay todo mundo quiere “trasvestirse”, pero no sea que se les vea así o con alguna particularidad que se salga de la norma del “ambiente” porque ya se vuelve el individuo comidilla literal, se le discrimina, se le señala, aparta y etiqueta. El ambiente homosexual apesta, en su mayoría. Huele mucho a intolerancia, falta de respeto, arrogancia y estereotipo. Repito, no es de todos, pero estamos haciendo una generalidad.

Si bien tengo el placer de conocer a muchos heterosexuales, varones, que lidian con toda naturalidad, respeto e indiferencia las conductas homosexuales, huyy hij@, ni te metas con esa jota, porque aparte de fea y pendeja, es bien piruja. Tan florido el léxico del ambiente, así como bien particular. Hace aproximadamente unos 2 años, gracias a una materia de investigación tuve la suerte de aproximarme al tema de forma teórica y práctica. Mis resultados; los homosexuales generan estructuras cerradas donde los que no se adaptan son discriminados, hay un reconocimiento mayor en estereotipos, una apropiación de conductas, conformación de una subcultura, pop en su mayoría “reinante” aunque existen círculos subculturales intelectualoides, algunos de pose y otros verdaderamente interesantes. Los datos que nos dejan helados, pero que resultan ciertos. Casi toda mujer tiene asumido que no hay mejor “amiga” que un gay, pero casi ninguna mujer heterosexual gusta del contacto con “lesbianas” y en tanto a manifestaciones públicas de afecto y conductas homosexuales sexuales, son más reprobadas por mujeres que por hombres. En nuestra bendita sociedad, bien matriarcal, la mujer es la que generalmente domina la escena del hogar. Al ser la transmisora principal de ideología en la familia, cómo esperamos una sociedad más inclusiva cuando la mamá enseña al hijo a reírse de “su amiga la jotita de la peluquería”, “la respeto, pero hay Dios, que mi hijito no vaya a salir con esas manías”.  Para comprobarlo recientemente, ya lo había comentado, cuando fui a ver la película de “la otra familia”(Crítica en La Otra Familia y los prejuicios al Hoyo), en las escenas de sexo homosexual, el desagrado venía por parte de las mujeres, no de los hombres.

La Otra Familia, una controvertida película de Gustavo Loza

Un último punto que me resulta también particular abordar es el hecho de la forzosa necesidad de definición sexual. Para mí nada más hay hombres y mujeres en cuanto a sexo fisiológico (y algunos hermafroditas). Hay una marcada obligación, y más por el “ambiente” gay de en primera “salir del closet” y en segunda, volverse como de palo ante el otro sexo. Las estadísticas lo demuestran, sólo el 5% de la población en general manifiesta con plena consciencia ser de cierta orientación, el otro 95% vagamos en la bisexualidad. Si bien, la mayoría de los individuos optan por alguna orientación, cuál es el problema con probar. Y ojo, no estoy diciendo en qué cantidad ni frecuencia, pero si quiero saber de todo tengo que conocer de todo, ¿no es así?. Lo digo abiertamente, besar a un hombre o besar a una mujer es fisiológicamente igual. La respuesta al tacto es la misma. Lo que cambia es lo que viene de dentro, el sentimiento, que mucho tiene que ver con el cerebro y nuestra forma de pensar. Si soy homosexual, abierto, ¿es pecado que algún día ande con una mujer? Con los demás homosexuales, no te la acabas, el simple hecho de que se te ocurra pensarlo es apocalíptica.

Afortunadamente hoy día la teoría queer se encuentra permeando cada vez más el discurso social. No hacia la lucha de los diferentes, y de ver qué orientación y que universo está bien o mal, sino hacia una convivencia, horizontal, sin tolerancia ni permisos. El pansexualismo, considerado como la atracción sexual y emocional y estética por las personas, independientemente de su género u orientación sexual se está difundiendo vertiginosamente. Para algunos, que desgraciadamente provenimos de teorías discriminatorias y de diferencia, aún nos cuesta trabajo, pero ahí la llevamos.

Cuando reflexiono sobre días como hoy reflexiono más que nada en mi entorno. Realmente somos quienes decimos que luchamos, por lo que luchamos, en tanto que luchamos, hoy, por ¿causas? Me parece que nos encontramos bien atrasados en tanto el desarrollo social. Excelente que se recuerden hechos, excelente que se celebren ocasiones. Ahora cabe transformar los hechos, no de ayer, de hoy. Considerar nuestro actuar, y saber, que muchas veces en cuestiones como la discriminación somos una sociedad antropófaga, que nos encanta deborarnos, a grandes bocados. Y está bien, excelente el cambio, sólo hay que fijarnos en lo que comemos, para no comenzar a comer de nuestro propio veneno.

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Un pensamiento en “Diversidad sexual y tolerancia… Homosexualidad al Hoyo Negro…

  1. hola. me parecio muy interesante lo que planteaste en este espacio, al parecer aveces a las personas gays en la sociedad les ha pasado lo mismo que paso en la sociedad sudafricana, que despues de que se liberaron de sus oprecesores ” blancos” , estos agarraron el mismo concepto y inviertieron siendo igualmente racistas hacias los ”blancos” como estos fueron con ellos. No es algo que no se entienda, es un sentimiento que esta en la naturaleza humana, para superarlo hace falta la madures de toda la sociedad, ya sea en el tema del racismo o en la homofobia. vive y deja vivir que tan dificil puede hacer esto, va dirijido hacia todos los generos y gustos distintos.

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