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(Carlos Torres Trejo)

El día de hoy, como prometido, hablaremos de los performances ocurridos en la XV Muestra Internacional de Performance en Ex-Teresa Arte Actual. Como siempre los tiempos dificultan el poder ir a todo lo que uno quisiera, más tratándose de las obras efímeras, pero bueno, tenía especial interés en asistir a los del día viernes 23 de noviembre donde se presentaron “Labor Ordinaria” del mexicano Eder Castillo, y “El Cuerpo Diferente” Jam de Performance y Electrónica la Pocha Nostra (Estados Unidos/México). Particularmente éste último me interesaba por pertenecer a los talleres de Gómez-Peña que tanto interés han suscitado en sus últimas ediciones.

 

Agrupados en las salas, donde se encuentra expuesta una interesante muestra de archivo de Melquiades, que hasta monografía de la primaria te llevas, entramos a la nave principal a eso de las 8:30 p.m. Al fondo en el atrio se encontraba Eder Castillo terminando un mural, al lado izquierdo una pantalla transmitiendo un video y en el centro su padre, un carnicero de profesión, con dos grandes “pedazos” de carne y machete. La acción “Labor ordinaria” muestra a un carnicero hablando de la difícil situación económica del país, la alza de los precios, así como un “recital” de sus poemas que ha elaborado durante los 30 años de su trabajo. Mientras sucede esto corta varios trozos de bistec. En el video justo se ve la vida diaria del oficio acompañado de música de J.S. Bach y el mural consiste en hablar del “Trabajo de todos los días” pintado con la sangre extraída de la carne. Cerdos capitalistas, y muchas vísceras en una especie de bodegón al estilo Witkin hecho por Abel Quezada. Al final de la acción se hace una taquiza donde el público se ha de comer la carne en cuestión.

La acción, plantea entrar a un territorio interior, familiar, donde la vida misma se acciona. Realmente la parte del video y los poemas, aunque se entiende la sensibilidad del carnicero en cuestión, sólo contextualizan, documentan. El gran mural, la caricatura, inmediatamente nos lleva a pensar en lo público, en lo crítico. La sangre chorreando y sus personajes burlescos activan los instintos de una voz en colectividad, que a veces, se queda en lo demasiado romántico, idílico. Caricatura de corte político, que hace entender el malestar, pero difícilmente conlleva a más allá de la acción. Hay mucha asunción, aplausos, que parecen sólo ser de asentimiento ante la acción, o más bien, la no-acción de un país detenido. La parte interesante sucede en la taquiza, que parece funcionar como purificación, se reparten los tacos, se comen, se hacen nuestros. Buenas intenciones, me pregunto si la idea será “cagarla”, y así funcionar como catarsis, o sólo se queda en un romance de salvación…

Para más información de “Labor Ordinaria” click aquí.

La segunda, la cual no se permitió grabar ni tomar fotos, fue “El Cuerpo Diferente” de La Pocha Nostra. Sucede que esta acción deriva de un Taller que hace Guillermo Gómez-Peña “seleccionando” algunos performanceros tanto nacionales como internacionales. Se entiende que la acción es la labor final del taller en cuestión y lleva a una reflexión y comprensión del cuerpo/espacio. No hay que olvidar que Gómez-Peña trabaja siempre cuestiones de identidad, ya sea de género o nacionalidad (la definición chicana) y pretende generar un diálogo entre mexicano, pocho, y agringado; el mexicano postmoderno. La Pocha Nostra, fundada en 1993 en California, se constituye como una de las plataformas de experimentación antropológico-artístico más interesantes de las últimas décadas. Realizando dos talleres anuales de performance, en esta ocasión se realizó en la Ciudad de Oaxaca bajo la dirección de Gómez-Peña junto con Dani d’Emilia (Brasil), Erica Mott (EE.UU.), Saúl García López (Canadá) y Emma Tramposch en agosto del año en curso. He aquí el resultado.

Narrarlo todo a detalle sería complejo, la idea general: Una exhibición en estaciones de cuerpos diferentes y desnudos, caracterizados a manera de personajes mexicanos, hablando desde su propia experiencia. Pasando a un desfile de modas, donde cada performancero habría de realizar una acción, entre catártica y simbólica, del entendimiento del cuerpo diferente. Música electrónica hecha in situ, y del lado derecho proyección de frases irónicas que acompañaban las acciones, y que se repetían en el tiempo.

Trataré de hacer un balance, porque la propuesta, muy amplia, tuvo momentos y elementos transformadores, y otros, que se quedaron a medio cuajar. Un feto medio mórbido y de un ojo.

Dentro de lo interesante, la primera sección con estaciones presentó a 5 personajes (quizá eran más, pero sólo esos alcancé a ver). Cada uno figuró desde su identidad, algunos enmascarados, otros al descubierto. No olvidar el título “El Cuerpo Diferente”, ya de por sí, bastante divisorio. Un transmexican con sombrero y gabán que hablaba español, inglés y algo que parecía una lengua indígena. Una mujer obesa, un sujeto disfrazado de diablo (máscara), un hombre gordo subido en un pedestal a manera de escultura y otro vestido de norteño, con calzón (los demás desnudos) sosteniendo dos sellos. El público habría de fluir, expectante, temeroso, sin saber realmente qué hacer. Fascinación. Hacer suyo el espacio. Santa Teresa la Antigua, antes llena de imágenes piadosas, ahora pide esquina ante esculturas vivientes de la otredad, se vuelve pornocha y lasciva en este encuentro.

Introducción que daba el transmexican con una mezcla que apenas se entendía. La comprensión del lenguaje, la mezcla, y a la alienación de la identidad. Gritos de un personaje, entre Speedy González y un luchador enmascarado, que hace pensar en si, aunque la queja es deporte nacional, si quiera entendemos lo que es ser mexicano. Para mí, sigue siendo válida la pregunta. En la sala de la mujer mórbida abría una botella de chocolate líquido y la vaciaba sobre sus senos. La esparcía golozamente, disfrutando de su cuerpo. Antropofagia me llegó a parecer. El gusto de probar el propio cuerpo, líquido. Un deleite del sí. El diablito subido a un nicho, abre las piernas y se coloca un cohete que hecha chispas en el ano. Un recibimiento glorioso, venida y salida de la luz que se extingue, bondad y maldad mezcladas, en el nicho de la contemplación. Identidades alteradas, pero reales, que fluyen en binomios bien/mal , luz/obscuridad, placer/dolor, y quizá otros, todas las reales al dilema humano. La siguiente estación, genial. El hombre gordo y desnudo en el pedestal cambia de poses. El que sostiene los sellos, “Aprobado”, “Desaprobado”. Uno hace su elección y la manifiesta en el cuerpo de la escultura viviente. El de los sellos menciona en voz alta las elecciones. Se acerca a algunos participantes, ¿lo has probado?, la mayoría se “incomoda”, dicen sí, tímidamente. El hombre gira y llenan su cuerpo de insignias, de esperar, la mayoría aprueban. Quién sabe cuántos realmente prueban. ¿yo? lo desapruebo; hipócritas, me ha fascinado, yo NO lo he probado. Desaprobado. Nadie le pone sello en el sexo, ni en la cara, mucho menos en el ano. Hipstercillos tímidos, los más viejos, sin pudor, son los más osados…

Mujer obesa (izquierda abajo) y Leche de Virgen Trimegisto (arriba)

Mujer obesa (izquierda abajo) y Leche de Virgen Trimegisto (arriba)

La gran cortina de la pasarela magistral se abre, dando la bienvenida al show. Imponente, al fondo un “Cristo” desnudo, en tacones rojos.

No los conté, eran como 24. Un gran show de “la otredad”, donde RuPaul los llevaba de la mano. Supongo la “experimental” Nicki Minaj los querría para Stupid Hoe . No hay mejor representación visual de lo que vi. Dulces, flores, y muchos colores, sado style. La música deconstructiva, fascinante. Un beat anómalo, con tendencia al loop, que se entrecruzaba y yuxtaponía a veces con las canciones “más mexicanas”. Deleite auditivo. Por otro lado las frases eran cínicas, irónicas, y originales. Si sentí bien, generar una danza contemporánea (pasarela) invocando a los “nuevos dioses”, limpiando nuestros males, pidiendo por la abundancia y la prosperidad, en un México, que sigue siendo mestizo, “Por mi raza hablará mi espíritu”, pero cuyo mestizaje ahora es neocolonial, gringos go home. Ritual de purificación, celebración y exorcismo, 3 en 1 y en Buen Fin. Humor contra “su chingada madre”, madre, sólo hay una, la Tierra, ahora #suputamadre. La vendida, y regenteada por “La Gringa” del puesto de la “Cosmo” y “Vanidades”. Strike a pose, dice la Virgen María a Guadalupe.

En lo conceptual (auditivo y texto) me atraparon, pero en general me dolieron los pies, porque no quería ir a la Marcha “del Orgullo Gay”, versión Proyect Runway LA. Muchos hombres maquillados, acartonados (en tono de ¿burla?), sobre producidos. Demasiado posado. Sin embargo, hubo propuestas que destacaron. El sujeto de “el tamaño no importa”, con un pene minúsculo, que tomando un lipstick escribió sobre su pecho “aquí vivo”, y literalmente se iluminó con él (de cabeza, nalgas y pies). Aplauso por sencillo, y tener los güevos no colgando, en el corazón. Segundo que me encantó, de nuevo el hombre obeso, sin maquillaje drag queen, sale con un arma, y posa, en su humanidad y monumentalidad. Siempre viendo al frente, jamás avergonzado. Ése cuerpo, ¿diferente?, normalizado, como el tuyo, como el mío, bien logrado. Sabotajes de mierda publicitaria, arma de destrucción masiva, rifle para destruirlos y enfrentarlos. Si hubiera sido él, me hubiera comido por ahí una revista. Aplausos de dignidad. El siguiente bien planteado, hombre con sombrero de charro rojo, machete (si bien recuerdo), con un anillo en el pene coronado con una penca, todo pintado de blanco. Muy revolucionario. ¿Blanco puro? o color ¿cal?, quizá más bien un terreno abandonado. Su cuerpo. Arremete ferozmente contra el sombrero, el cual es masacrado, después, la penca florece, deja al descubierto su miembro. Se ha liberado. Fertilidad en la nación abandonada.

Lo más desafortunado. Mujer de mediana edad, se desnuda. Se masturba. Se saca un tampón y se pinta los labios. Y yo bostezo, Shigeko Kubota, te hubiera abucheado. Aquí sí, la nada nonea en lo ¿teórico-conceptual? ¿liberación? am…. ok. Ponte a estudiar.

El final, la catarsis. Se hace un mural viviente, (pose pose), y se invita bajo el beat de una cumbia al revés a generar un gran ritual, diría yo orgiástico. Todos bailan arriba de la tarima, animados. Algunos son subidos al escenario, se les desnuda. Empieza la gran fiesta, se siente un aire como de final de “El Perfume”, y empiezo a planear los lugares posibles donde dejar mis cosas sin que alguien se las robe, total, si queremos ver encuerados hay que ser parejos y entrarle al quite, el punto era LA ACEPTACIÓN DEL CUERPO. Estaría tarado, amando el performance, si saliera con esos prejuicios apretados. Pues resulta que estaba entre nervioso y excitado, cuando se sube un “hombre” (iba disfrazado como de mimo) por voluntad propia y comienza a besuquearse a todos/todas y a meterle mano a la mujer gorda. Están en pleno besotón, aquella muy entrada, cuando aquel quiere literalmente “meterle mano”, ella hace cara de “qué pedo ahora qué hago” y ¿qué creen?…

Se detiene la música, piden que todos se congelen, empiezan a sacar fotos. Y así se van como 10 minutos. Aunque varios ya se han ido “por lo grotesco de la situación” (JAJAJA, Dios salve a los pudorosos mexicanos) se abren las cortinas, y se da por terminado el acto. Afuera están los anafres a todo lo que da con los tacos. No comemos, no vaya a ser que en la catarsis, el cisticerco también ande apasionado.

Ahora, sólo mi pensamiento final. Estuvo entre ¿divertido? y un poco mal logrado. El tema del cuerpo otro, como la reflexión en torno a la imposición de “falsas bellezas” por los medios es un tema necesario y que ha de seguirse trabajando en la reflexión artística, pero no desde el estereotipo. Los otros, como identidades, no me cuadran ser vistos como changuitos de feria y/o circo. La asunción de la identidad sexual y nacional, proviene de una autodefinición, y de repente, al caer en burlas reafirmando y reiterando el estereotipo del homosexual como “loca” o como “pervertido sexual” me parece absurdo, y ya demasiado visto. No es el trasvestismo el problema, es la “falsa liberación” en apelar a convertirse en la mujer objeto, “la puta”. Libre, muy libre, muéstrame tu cuerpo para que voltee a ver el mio, y entienda que somos iguales. No te sodomices y te vuelvas el exótico, el otro por vocación, por deseo, de volverse objeto a poseer.

Las frases me hicieron entrar en sintonía, la música también, pero el performance, no. Ensayado y al final muy teatral. El final desafortunado, ¿qué se esperaba? Performance es transgredir al espectador, accionar con el cuerpo. No sentar gente al rededor, no poner un altar elevado, no volverme un objeto y ser admirado, es decirle “mírame, ¿así te has mirado?”.

Esperemos poder ir la siguiente semana, que tengo unas ganas mortales de ver ahora qué presentará la Congelada de Uva con “Entre la Menopausia y la Vejez”.

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